viernes, 13 de mayo de 2016

Periodismo gonzo

«A continuación, el incendio, desde dentro». Así anunciaba la televisión que se iba retransmitir la catástrofe. No cerca del fuego. No entre las llamas. Sino dentro de ellas. Reporteros calcinándose y exhalando su último aliento para informar de la noticia. La máxima es adentrarse hasta el fondo de los hechos. Y los hechos hoy son el fuego. Una voz en off acompaña las trágicas imágenes: «Miren, miren. Para que vean lo terrible que puede llegar a ser un desastre de estas magnitudes. Contemplen la potencia de la combustión. Miren cómo se consume el cuerpo del pobre diablo».

miércoles, 17 de febrero de 2016

Sabroso último adiós o banquete de píldoras sabor fallecido

Alguien grita muy fuerte «eureka» durante el entierro y se marcha corriendo con pinta de haber encontrado la clave para algún asunto científico. Vuelve minutos después con unas pastillas raras y las ofrece a todos los asistentes. Asegura que saben al difunto. Pretende que la gente saboree por última vez (¡y también por primera, por el amor de dios!) al muerto. En plan, «probad estos caramelitos, veréis qué logrado el gusto del señor Nicolau (lo llama señor para causar mejor impresión), ¡es justo el sabor que él tenía! ¿Sí o no? Sentidlo. Sentid su carne. Permitiros esta despedida. Dejad que el bueno de Nico se deshaga en vuestra boca mientras le dais vuestro último adiós». El tipo incluso saca una gama de sabores bastante amplia, cada uno de una parte del velado. «Este es de su pelo, es de los más conseguidos; y este otro es de su ombligo, no te arrepentirás si lo escoges». Incluso ofrece partes muy específicas: «Este es de fosa nasal izquierda; este de callo del 83 (un callo que tuvo en el año 1983); pero sin duda a ti te recomiendo este de tumor benigno, y estás de enhorabuena porque con este viene de regalo el del último chupetón de su vida (aquí le vende humo porque un chupetón sabe exactamente igual que el cuello sin el chupetón). Al principio la gente se violenta muchísimo y le exigen respeto, pero poco a poco, no sé como, el tío les convence y van aceptando a regañadientes la iniciativa. Caen en la cuenta de que, por muy asqueroso que sea, ese es el último contacto sensitivo que podrán tener con el tipo muerto. Y ahí les tienes, chupando el caramelo y haciendo muecas rollo «esto es terrible, perdóname, pero lo tengo que hacer, Nicolau, nunca te olvidaré». Hay uno que se lo traga sin saborear, como una puta medicina. Se lo toma con agua para no sentir el sabor (que precisamente es lo que se supone que le tiene que interesar). Vaya último adiós le dedicas a tu amigo de la infancia... Así, directo al intestino. Otro lo degusta pero se tapa la nariz (no sabe muy bien cuál es el fin de todo aquello). Bueno, la cosa es que uno de ellos se atraganta con el caramelo sabor flatulencia y muere (aún sabiendo que no tiene ninguna relevancia en la historia, concretar qué caramelo era). Y la idea es que el portador de las píldoras, en ese preciso momento, constata que un caramelo que recree el sabor de ese mismo caramelo podrá valer como caramelo de ese recién palmado, aunque técnicamente el caramelo no forme parte de él, porque las mucosas que envuelven al caramelo sí son de él y el conjunto caramelo+saliva, a su juicio, ya puede considerarse como parte del fallecido en tanto que bolo alimenticio. 

 Ojo ese prolegómeno gratuito del «eureka» que no era nada esencial para la trama pero que me ha gustado y lo he incluído.

martes, 26 de enero de 2016

Antología poética: 'El despropósito'

LAS ARTES OSCURAS
Visitar una cloaca, 
ser de ella un asíduo.
Sentarte allí tranquilamente con tu libro.
Empezar a leerlo.
Leerlo con delirio.
Consumir literatura entre residuos.

REGISTRO INAPROPIADO
Pedir un refrigerio en un kebab.
Pedirlo con la expectativa
de que te comprenderán.
No entienden ni papa.
No saben a lo que te refieres.
Has pedido un refrigerio en un kebab.

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA
Que te muerda un perro en la picada.
En la picada de mosquito.
Duele barbaridades.
Pero al menos la picada
ya no existe.
Ha desaparecido.

KEEP CALM AND WAIT FIREFIGHTERS
La casa se incendió y ni se inmutó.
Ni siquiera llamó a los bomberos.
Sabía que enseguida,
sin llamar, vendrían.
Vivía al lado de la central de bomberos.

INCULTURA GENERAL
Hacer una peineta con el meñique.
Hacerla con el meñique por equivocación.
O lo que es peor...
No saberlo, desconocer ese dato.
No saber que se hace con el corazón.

OVERBOOKING
Guardar una corbata en la nevera.
Guardarla allí junto a las peras.
No te queda sitio.
Tener que recurrir
a guardar la corbata en la nevera.

¡¡¿¿PERDONE QUÉ HORA ES??!!
Preguntar la hora convencido.
de que es el fin del mundo,
Preguntarla así, en pánico.
Creer que todo se ha torcido.

En medio del delirio,
creer que saber la hora
te dará un respiro/un poco más de juicio (versos disyuntivos que rompen la estructura del poema)
sobre las demás personas.

Asaltar a un ciudadano de a pie
sacando las cosas de quicio.
«¡¡¿Perdone qué hora es?!!».
Pedir la hora a gritos.

ARREBATO
«No me gusta nada el Gin Tonic.
Es la peor benida del mundo.
Ojalá desaparezca.
Por favor, póngame un Gin Tonic».

EL PROTEGIDO
Experimentar con lagartijas.
Experimentos crueles con lagartijas.
Pero tenerle a una en concreto
un especial cariño.
Se salva de la quema.
Es tu ojito derecho.
Prácticamente una hija.

CAPUCHITA ATROFIADA
Parálisis brutal en el prepucio.
Parálisis solo en el prepucio.
¿Que coño estás diciendo?
¿Cómo va a haber parálisis
en algo que ya de por sí
es inmóvil y sucio?
(Acabar con un calificativo gratuito
solo para que acabe en rima
e incluir este paréntesis explicativo
como parte del poema).